viernes, 30 de marzo de 2012

EL DISCURSO CINEMATOGRÁFICO

El cine produce un discurso: el discurso cinematográfico, fundado sobre el lenguaje de la imagen en movimiento que se concreta en una película y se convierte en objeto de otros discursos que lo explican, lo evalúan, analizan y critican.
En tanto se habla del cine en la conversación cotidiana, se transforma al cine en espectáculo. Éste fue definido como arte ya en 1911 por Ricciotto Canudo, uno de los primeros teóricos del campo del cine. La estética del cine es el estudio del cine como arte. Implica una concepción de lo bello, el gusto, el placer. La aparición del cine es de fines del siglo XIX como "atracción de feria" destinada a atraer y entretener al público.
Ya desde sus comienzos, pero especialmente desde el final de los años 1910 y 1920, se diferenció de las ideas de simple comercio al recibir la influencia de las vanguardias artísticas: el expresionismo alemán, el futurismo, el surrealismo, movimientos artísticos que impactaron en las maneras de hacer y producir discursos cinematográficos. Si en su origen el cine mudo se asemejó y diferenció del teatro, su desarrollo lo fue vinculando con la plástica y la música.
El afianzamiento del desarrollo fílmico se produce por la producción emanada en Hollywood, Estados Unidos, a fines de la Primera Guerra Mundial. La sociedad de masas empezó a copiar a las estrellas cinematográficas como modelos y generadoras de modas. Se despliegan adaptaciones cinematográficas de obras literarias y se alienta la industria discográfica a partir de la música de las películas. Podemos entender, desde esta perspectiva, al cine como industria cultural del espectáculo. Se la asocia a la televisión porque comparte con ella el modo de percepción pero, se diferencia por el espacio de recepción, en tanto en el cine el espacio es público y en la televisión es privado.

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